"Privatizar YPF sería un desastre": Kicillof respondió a los insultos de Milei tras fallo judicial favorable a Argentina
El gobernador cruzó al presidente, quien lo llamó "inútil e imbécil" en cadena nacional al celebrar el fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York que evitó que Argentina pagara más de US$16.000 millones por la expropiación de YPF en 2012. Defendió la nacionalización de la petrolera. Y destacó que YPF es clave para el autoabastecimiento, Vaca Muerta y el desarrollo industrial. "Milei no lo entiende, para él todo debe ser privatizado", lanzó.
El gobernador bonaerense Axel Kicillof encabezó este lunes una conferencia de prensa en La Plata para fijar posición tras el fallo histórico de la Cámara de Apelaciones de Nueva York, que confirmó la legalidad de la nacionalización del 51% de YPF en 2012. La cita llega después de que el presidente Javier Milei calificara al mandatario de “inútil, imbécil e incompetente” y se adjudicara la victoria judicial.
En su exposición, Kicillof señaló que la decisión judicial no solo representa un alivio financiero para el país, sino también una validación política de la recuperación de YPF realizada bajo la presidencia de Cristina Kirchner. “El núcleo de la cuestión es la recuperación de YPF, sus resultados y la evolución reciente de la empresa, más allá de la causa judicial”, dijo.
El Gobernador recordó que durante la década de 1990 se llevaron adelante privatizaciones estratégicas mal planificadas, que llevaron al vaciamiento de empresas claves como Aerolíneas Argentinas, Aguas Argentinas y YPF. “La privatización de YPF condujo a un verdadero desastre para la empresa y, sobre todo, para el país”, sostuvo. Además, alertó que el actual gobierno de Milei propone reprivatizar la compañía, lo que, según Kicillof, generaría riesgos similares a los ocurridos en los 90.
Durante la conferencia, Kicillof detalló los efectos de la privatización de YPF entre 1997 y 2011, antes de su recuperación en 2012. Según el Gobernador, durante la gestión de Repsol, la producción de petróleo y gas se redujo a la mitad, y las reservas sufrieron un desplome similar, afectando directamente el autoabastecimiento energético del país.
“El problema no era que YPF fuera poco rentable, sino que Repsol decidió invertir en otros países y no mantener ni explorar los yacimientos argentinos, incluyendo la recuperación secundaria y terciaria”, explicó Kicillof. Esta estrategia, dijo, convirtió a un país que exportaba combustibles en uno que debió importar energía, generando además un impacto negativo en la balanza comercial y en la disponibilidad de divisas.
El Gobernador resaltó que la recuperación de la compañía se realizó respetando la Constitución y la ley de expropiaciones, declarando el control de YPF como bien de interés público y siguiendo los pasos legales para tasar y compensar a Repsol por el 51% de las acciones expropiadas. “Era imprescindible revertir la situación, porque los activos estratégicos no pueden ser manejados solo según la conveniencia de un grupo privado”, agregó.
Kicillof detalló que tras la recuperación de YPF se llegó a un acuerdo amistoso con Repsol, que incluyó el pago de aproximadamente mil millones de dólares en títulos públicos, cerrando así todas las causas judiciales y conflictos abiertos luego de la expropiación.
El Gobernador explicó que la producción de petróleo y gas se revirtió rápidamente: “Se interrumpe la caída y comienza un proceso de recuperación”. Este cambio inmediato se vinculó al desarrollo de Vaca Muerta, una formación de yacimientos no convencionales que permitió aplicar nuevas tecnologías, como el fracking, que hasta ese momento Repsol apenas había explorado con unas pocas perforaciones de prueba.
Según el mandatario, con la YPF recuperada y nacionalizada, se multiplicó el ritmo de perforaciones: en el primer año se realizaron aproximadamente 135, lo que representó un incremento de casi diez veces respecto a la etapa privatizada. Además, se implementaron tareas de recuperación secundaria y terciaria en yacimientos maduros, potenciando la producción tanto de petróleo como de gas. Kicillof advirtió que, de haberse mantenido privatizada la compañía, Argentina podría haberse convertido en un país dependiente de importaciones de hidrocarburos, con el consiguiente impacto negativo en dólares y divisas.
“Con YPF nacionalizada, logramos un crecimiento acelerado en la producción de petróleo y gas gracias a un aumento masivo de la inversión de la compañía. Del 2012 al 2014, los niveles de inversión se duplicaron, y los resultados productivos se reflejaron de inmediato. Bajo gestión privatizada, la empresa tenía ganancias enormes, pero no las invertía en el país, y era necesario recuperar su liderazgo para poner en marcha Vaca Muerta y desarrollar los yacimientos no convencionales aplicando nuevas tecnologías”, explicó Kicillof.
“Esta recuperación se hizo respetando la ley y la Constitución. No se nacionalizó toda la compañía, sino el control del 51%, se tasó el valor del paquete accionario y se indemnizó a Repsol, que aceptó el monto y cerró todas las causas judiciales. Esto permitió darle un plan y un sentido estratégico a la empresa, con foco en la producción y la inversión en el país”, agregó.
“Después surgió una disputa judicial, pero no fue entre YPF y nosotros directamente: un accionista minoritario quebró y su derecho a litigar fue comprado por el Fondo Burford por 15 millones de dólares. Buscaban aplicar el Estatuto de YPF por sobre la ley y la Constitución, algo que no podía aceptarse”, añadió el Gobernador.

Kicillof explicó que uno de los puntos clave del conflicto judicial era si correspondía aplicar el Estatuto de YPF o si la Ley de Expropiaciones y la Constitución estaban por encima. “Esto es un tema de derecho argentino, íntegramente. Puede ser que en otro país correspondiera aplicar el Estatuto de una compañía sobre una ley, pero esto se realizó en la Argentina”, señaló. Agregó que, desde 2015 hasta 2020, la discusión en el juzgado de Nueva York se centró en si ese tribunal podía juzgar una cuestión que era claramente sobre leyes argentinas.
“El primer paso de nuestra defensa fue argumentar que no debía juzgarse en Nueva York, pero finalmente la jueza Preska resolvió que sí correspondía hacerlo allí. Sin embargo, aplicó normativa argentina, consultando expertos, y concluyó que el Estatuto de YPF tenía prelación sobre la Ley y la Constitución, y le dio la razón al Fondo Buitre Burford”, relató el Gobernador.
Kicillof aclaró que el Estatuto de YPF era un instrumento privado, diseñado en los 90 para favorecer a los accionistas privados y limitar la competencia en la toma de control de la empresa. “Pero cuando algo es de interés público, la ley está por encima de los instrumentos privados. Por ejemplo, cuando se expropia una vivienda para una autopista, se aplica la ley y se paga la indemnización según tasación, no según lo que diga un reglamento de consorcio. Lo mismo pasó con YPF: la ley y la Constitución están por encima del estatuto de la empresa”, explicó.
También destacó que el fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York revierte el fallo inicial de la jueza Preska y confirma que la nacionalización de YPF en 2012 respetó la ley argentina. “Lo que se hizo hoy fue poner las cosas en su lugar: la decisión por ley y constitucional está por encima del estatuto de una empresa privada. Quien quisiera litigar sobre esto, debe hacerlo en tribunales argentinos”, dijo.
Kicillof advirtió que la forma en que se interpreta el fallo y se le da la razón a los demandantes puede abrir la puerta a nuevas apelaciones o reclamos internacionales. “Insistir en que la recuperación estuvo mal hecha, dar argumentos a quienes querían quedarse con YPF o con una indemnización desproporcionada, es riesgoso y contrario al interés del país”, afirmó.
El Gobernador también repasó la evolución de la producción de petróleo y gas desde la recuperación de YPF hasta la actualidad. “En petróleo, después de la recuperación se interrumpe la caída y comienza a crecer la producción. Luego, durante la gestión de Mauricio Macri, vuelve a caer, sufre la caída mundial por la pandemia y después se recupera nuevamente. Ahora, con la gestión de Javier Milei, los números muestran cambios preocupantes”, explicó.

En cuanto al impacto económico, Kicillof destacó que la caída de la producción durante la etapa privatizada llevó a un déficit comercial energético de cerca de 6.000 millones de dólares, cuando anteriormente había un superávit de la misma magnitud. “Es decir, la gestión de Repsol provocaba una pérdida de aproximadamente 12.000 millones de dólares por año, generando problemas macroeconómicos que había que revertir”, enfatizó.
Además, vinculó directamente la recuperación de YPF y la puesta en marcha de Vaca Muerta con la recuperación del superávit energético. “Esto demuestra que privatizar sin condiciones y sin control sobre empresas estratégicas tiene riesgos tremendo y resultados trágicos, como lo muestra la experiencia de YPF”, graficó.
Kicillof destacó que, sobre la recuperación de YPF, existieron tres posiciones principales: quienes estaban en contra de la recuperación, quienes aceptaban la recuperación pero decían que estuvo mal hecha, y quienes defendían la soberanía argentina y el interés nacional. “La primera posición nos hubiera llevado a un desastre mayor: falta de dólares, de combustible y necesidad de importar. La segunda posición cuestiona la gestión pero no defiende los intereses del país. La tercera, la correcta, es defender la Argentina, la soberanía y YPF como empresa estratégica”, señaló.

El Gobernador explicó que esta defensa incluyó la estrategia judicial coordinada con abogados de la Procuración y un estudio extranjero, que permitió sostener que la ley argentina tiene prioridad sobre los estatutos privados. “En tribunales norteamericanos no se podía cambiar la estrategia entre primera y segunda instancia; se siguieron los mismos argumentos, y eso nos dio la razón”, dijo.
Kicillof también agradeció el apoyo internacional que acompañó a Argentina durante la disputa. “Amicus de Brasil, Chile, Ecuador y Uruguay nos respaldaron en los argumentos de fondo. También recibimos acompañamiento en la discusión sobre las acciones de YPF de gobiernos como el de Estados Unidos, Chile, Israel, Italia, Rumania, Ucrania, Francia y Uruguay. Esto demuestra la importancia de defender los intereses nacionales en todos los ámbitos”, destacó.
Para finalizar, Kicillof resaltó las enseñanzas y los peligros que deja la defensa de YPF. “Hay que defender al Estado, al pueblo argentino y la soberanía nacional en todos los casos. YPF debe ser nacional para proteger el bolsillo de la gente, sobre todo ante volatilidades internacionales en los precios de los combustibles”, sostuvo.
El Gobernador explicó que la nacionalización permite no solo el autoabastecimiento energético, sino también usar la energía como palanca de desarrollo industrial. “No se trata solo de producir petróleo y gas, sino de agregar valor, generar industria nacional vinculada a Vaca Muerta y garantizar que los beneficios lleguen a amplios sectores de la sociedad. La energía nacional es madre de industrias y debe servir al desarrollo argentino. Milei no lo entiende, para él todo debe ser privatizado”, afirmó.
Kicillof concluyó advirtiendo sobre los riesgos de una gestión privatista. “Si los recursos son explotados por empresas extranjeras, se pierde control sobre la energía, se prioriza la exportación y se perjudica el desarrollo interno. Por eso es fundamental mantener YPF como empresa de bandera, estratégica para el país y sus industrias”, cerró.
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