Endeudamiento: qué tiene que negociar Kicillof para conseguir los dos tercios en la Legislatura bonaerense
Tras caerse otra sesión por falta de quórum, el Gobierno bonaerense va a un último intento para aprobar más de 3 mil millones de dólares de deuda. Qué pide la oposición, cómo interviene la interna peronista y qué deberá conceder Kicillof para llegar a los dos tercios en la sesión espejo del 3 de diciembre.
El viernes 28, minutos después de las diez de la mañana, cayó la sesión que había quedado abierta desde la medianoche del miércoles. Fue otro intento frustrado para habilitar al gobernador Axel Kicillof a tomar deuda por el equivalente a más de 3 mil millones de dólares. Y dejó a la vista el diagnóstico más crudo: no hay un acuerdo mínimo para alcanzar los dos tercios.
Solo se sentaron 36 legisladores de Unión por la Patria, más los tres de Nuevos Aires y el diputado de Derecha Popular. Lejos del quórum de 47. requerido para retomar la sesión luego del cuarto intermedio. En el recinto, el presidente del bloque oficialista, Facundo Tignanelli, apuntó:
“Pareciera que hay una voluntad de que no se pueda llevar adelante esta ley que es fundamental para la provincia”, pidió a la oposición “sentarse a charlar todo lo necesario”.

La foto política del día también hizo ruido: un reportero gráfico captó a Tignanelli hablando por teléfono con Massa, (la imagen de la familia tigrense acompañando el nombre de contacto “STM”, fue suficiente para entender que se trataba de Sergio Tomás. Fue el propio Alexis Guerrera quién le pasó el teléfono y ambos quedaron oreja con oreja pegados al móvil.
El detalle no pasó inadvertido y no tardó en levantar críticas dentro de La Cámpora para con su referente y además presidente del bloque de Unión por la Patria en Diputados, no por el contenido en sí, sino por la torpeza del gesto: Tignanelli no había girado el teléfono hacia abajo cuando Guerrera se lo alcanzó, y quedó expuesta una cercanía que muchos en su propio espacio prefieren mantener en un plano menos visible, sobre todo en un contexto en el que el kirchnerismo duro marca distancia con el Gobernador y las buenas migas con el Frente Renovador exponen el verdadero motivo de una interna que pelea por la conducción y los presidenciables 2027.
Guerrera, lejos de dejar que la escena se diluyera, capitalizó la foto y la publicó en sus redes, presentándola como prueba del pedido directo de Massa para insistir con una nueva sesión y presionar a la oposición. Para él, la imagen era un activo político; para el camporismo, una torpeza comunicacional que incomodó más de la cuenta.
“Massa nos pidió que hagamos el esfuerzo de citar a una nueva sesión para presionar a la oposición”.
La disputa por el control político del recinto
El miércoles 3 de diciembre Diputados se convocó a sesionar desde las 15.00 y el Senado a las 17.00, en extraordinarias habilitadas por autoconvocatoria. Será la última oportunidad real antes del recambio legislativo. Y esta vez el conflicto no es técnico: es político, territorial e institucional.
Para Kicillof, lograr los dos tercios implica algo más que contar porotos. Significa ordenar a la propia tropa —que ya tuvo diferencias públicas en varias votaciones del año— y, al mismo tiempo, reconstruir confianza con los bloques opositores, especialmente la UCR y sectores del PRO moderado.
El punto más espinoso es la distribución de fondos para los municipios. También están en discusión los pliegos del Banco Provincia, los espacios en el Consejo de Educación, la promesa de tratar la composición de la Suprema Corte —con la radical Marina Sánchez Herrero en carpeta— y una carta que aparece y desaparece en cada ronda: las nueve vacantes del Tribunal Fiscal de Apelación, un órgano clave para sellar acuerdos.
Cada uno de estos ítems pesa en la balanza. Ninguno por sí solo define la votación. Pero todos, en conjunto, construyen el número mágico de los dos tercios.
Los cinco puntos que tiene que negociar Kicillof para llegar a los dos tercios
1. La llave del conflicto: los fondos para municipios
El punto más delicado —y el que define la votación— es cómo se distribuirán los recursos para los intendentes.
Qué quiere Kicillof:
- Fondo atado a un porcentaje del endeudamiento.
- Un monto fijo distribuido por “goteo”.
Qué pide la oposición:
- Revivir el PROFIDE, un fondo fiduciario con recursos propios y reglas explícitas.
- Garantías de que el dinero llegue ya, no en cuotas.
En tanto que en el Legislativo circuló otra propuesta: $360 mil millones a repartir entre los 135 municipios en seis cuotas. Pero ese fondo solo existe si se aprueba el endeudamiento. Por su parte, los intendentes, de todos los colores, presionan en la misma dirección: hay municipios que no llegan a pagar aguinaldos ni sueldos sin refuerzo inmediato.
2. Los cargos pendientes: pliegos, sillas y compromisos institucionales
La oposición quiere asegurar los espacios que le corresponden en distintos organismos, y denuncia que el Ejecutivo no cumplió los acuerdos previos.
Los puntos en discusión son:
- Pliegos del Banco Provincia: piden verlos y aprobarlos.
- Cargos en el Consejo de Educación.
- Compromiso para tratar la composición de la Suprema Corte, donde asoma el nombre de la radical Marina Sánchez Herrero.
A esto se sumó un reclamo que puede funcionar como llave de cierre: las nueve vacantes del Tribunal Fiscal de Apelación, un organismo clave que depende de Economía. Son lugares valiosos para negociar.
4. El calendario de pagos que enoje a todos
La propuesta oficial para los intendentes es pagar en cinco cuotas:
- 3 en 2026
- 2 en 2027
La respuesta en la Legislatura fue una mezcla de preocupación y risas irónicas: la mayoría de los jefes comunales “tiene la soga al cuello hoy”, trascendió en el recinto. Quieren fondos antes de fin de año, no promesas diferidas.
5. Reconstruir confianza (quizás el punto más difícil)
El verdadero obstáculo no es un número: es la confianza. La oposición no cree que el Ejecutivo vaya a cumplir los acuerdos posteriores a la votación. El oficialismo cree que la oposición sobreactúa para “estirar” beneficios. Esa desconfianza trabó las últimas dos sesiones y definirá la del próximo miércoles. La negociación ya no se mide en pesos o en alícuotas: se mide en poder y en cumplimiento político. Y la Legislatura llega a la sesión extraordinaria sabiendo que no hay margen para otra caída.
Este punto es clave y ha llevado al Gobernador a cambiar la figura de los interlocutores, apostanto tanto a reconstruir confianza para obtener el endeudamiento antes del racambio, como al cuidado de los jugadores que saldrán a la cancha a partir del 10 de diciembre, ya que tanto Gabrial Katopodis como Mariano Cascallares ingresarán a la cámara alta y baja respectivamente.
La mesa chica entra en escena
La decisión de Kicillof se conoció este viernes, luego del llamado a extraordinarias. Gabriel Katopodis y Mariano Cascallares, que venían llevando el diálogo con los bloques, quedaron corridos del centro de la escena. Sus lugares los ocuparon Carlos Bianco, ministro de Gobierno, y Agustina Vila, secretaria General.
En privado, desde Gobernación admiten dos razones. Una política: “no desgastar” figuras que deberán transitar un 2025 legislativo complejo. Y otra más técnica: la negociación “se volvió demasiado específica” y requería operadores directos del gobernador. Según confirmaron fuentes oficiales, Bianco y Vila llamaron uno por uno a los jefes de bloque con un mensaje directo:
“Sin plata no hay nada.”
La respuesta de la oposición fue igual de transparente: están dispuestos a dar la herramienta de gestión, pero reclaman que el Gobierno no cumplió acuerdos previos, especialmente en materia de cargos y distribución de fondos. A esto se suma otro punto: la propuesta del Ejecutivo de pagar el fondo municipal en cinco cuotas —tres en 2026 y dos en 2027— generó malestar e ironías. La mayoría de los intendentes, incluso los del oficialismo, necesita oxígeno financiero ahora, no dentro de un año.
El 3 de diciembre, última frontera antes del recambio
El viernes, tras la caída del quórum, comenzó una rápida recolección de firmas para autoconvocarse a sesiones extraordinarias. Lo lograron y el Senado sesionó ese mismo día promediando las 16.00 y habilitó el llamado. Diputados convocó para el miércoles 3 de diciembre a partir de las 15.00 y el Senado sesionará en espejo desde las 17.00.
Será la última oportunidad real para aprobar el endeudamiento antes del recambio legislativo. Si el gobernador consigue los dos tercios, su administración podrá transitar 2026 con un margen de maniobra mayor. Si no lo consigue, arrancará un año fiscalmente severo, con intendentes en crisis, obras paralizadas y una interna peronista que, pese a la tregua forzada del viernes, podría volver a tensarse.
Entre fondos, cargos, fotos incómodas y llamados estratégicos, el miércoles se definirá algo más que un número. Se definirá quién controla la política bonaerense en el inicio del próximo ciclo.
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